La historia detrás de Fresh Forest Mist

Una tormenta en Isla Victoria cambió la manera de pensar una fórmula que ya existía.

Una persona contempla el lago Nahuel Huapi bajo un cielo de tormenta
Isla Victoria — Nahuel Huapi, Patagonia.

Cuando viajé a Bariloche, Fresh Forest Mist ya existía.

La fórmula estaba definida y había comenzado su etapa de pruebas. Yo no viajaba buscando inspiración ni intentando desarrollar una nueva fragancia. En realidad, era exactamente lo contrario: después de varios meses trabajando, había decidido tomarme unos días para descansar con un amigo.

Y quizás por eso lo que ocurrió después tuvo tanta importancia: no lo estaba buscando.

“La primera formulación describía un bosque, yo quería que la nueva formulación describiera ese momento del bosque.”

Bosque de Isla Victoria
Isla Victoria — Nahuel Huapi, Patagonia.

Isla Victoria

Uno de esos días teníamos planeado navegar hasta Isla Victoria.

Un amigo me había recomendado la excursión y, especialmente, un lugar escondido al que podíamos ir a merendar durante el regreso. El día había comenzado tranquilo. El lago Nahuel Huapi estaba despejado y, desde el barco, nada hacía anticipar lo que iba a ocurrir unas horas después.

Al desembarcar nos ofrecieron dos posibilidades: recorrer la isla acompañados por un guía o hacerlo por nuestra cuenta. Elegimos la segunda. Mientras la mayor parte de los visitantes avanzaba en una dirección, nosotros tomamos la contraria y empezamos a caminar.

Isla Victoria tiene una historia que también se puede leer en sus árboles. Allí conviven sectores de bosque nativo patagónico con especies introducidas durante buena parte del siglo XX, cuando funcionó uno de los viveros forestales más importantes de la región. Su jardín botánico conserva un arboretum de aproximadamente 140 especies. 

Mientras caminábamos aparecían coihues, cipreses de la cordillera, arrayanes, pehuenes, alerces y diferentes coníferas asociadas a aquella historia forestal. Cambiaban las texturas, las cortezas y también los aromas.

Para alguien que trabaja formulando con materias primas aromáticas, caminar por un lugar así inevitablemente se convierte en otra cosa. Uno empieza a oler con atención: madera, resina, hojas, suelo, humedad, aire frío.

Todavía no intentaba analizarlo científicamente. Simplemente estaba disfrutando.

Seguimos recorriendo la isla hasta llegar a una playa. En la orilla, el aire húmedo del Nahuel Huapi mezclaba el olor del agua con el de la vegetación y el suelo.

Nos habíamos alejado bastante. Cuando miramos la hora, calculamos que necesitaríamos al menos cuarenta minutos para volver hasta donde estaba el barco.

Entonces cambió el cielo.

La tormenta
Bosque de arrayanes — Isla Victoria, Patagonia.

La tormenta

Fue extremadamente rápido.

Lo que pocos minutos antes había sido un día luminoso se volvió gris oscuro. La luz cayó de tal manera que parecía mucho más tarde de lo que realmente era. Y empezó a llover.

Era una tormenta intensa, con ráfagas de viento suficientemente fuertes como para desprender ramas de los árboles. En algunos sectores de la isla existen advertencias precisamente por ese riesgo, así que no había demasiado que discutir: teníamos que abandonar el bosque.

Empezamos a regresar corriendo. Finalmente llegamos hasta la costa y encontramos una gran roca desde donde pudimos pasar hacia una especie de muelle o camino de piedras. Era un lugar abierto, lejos de las ramas, donde podíamos esperar con seguridad.

Desde allí veíamos a otras personas refugiarse dentro del barco. Nosotros nos quedamos afuera.

Siempre me gustó la lluvia. Mi mamá solía decir que la lluvia es bendición.

De una manera curiosa, varios momentos importantes de mi vida han ocurrido mientras llovía. Estando ya en un lugar seguro, preferí quedarme.

Durante unos quince minutos simplemente vimos caer el agua sobre el lago y sobre la isla.

Después, casi con la misma rapidez con la que había comenzado, la tormenta disminuyó. El viento se detuvo, la lluvia aflojó y nosotros, completamente empapados y empezando a sentir frío, decidimos regresar al barco.

Fue entonces cuando ocurrió lo que todavía hoy me resulta difícil describir.

El bosque después de la lluvia
Ciprés bajo la lluvia — Isla Victoria, Patagonia.

El bosque después de la lluvia

Para volver al embarcadero tuvimos que entrar nuevamente en el bosque. Pero ya no parecía el mismo que habíamos recorrido menos de una hora antes.

Lo primero que recuerdo fue la frescura. Además del frío, había algo en el aire.

El suelo mojado había adquirido ese olor profundo y mineral característico de la tierra después de la lluvia. Las cortezas estaban húmedas, las maderas olían diferente y las resinas parecían más presentes. Entre todo eso aparecía un verde limpio, casi frío.

Hoy sé que parte de ese olor de la tierra húmeda puede relacionarse con compuestos como la geosmina, una molécula producida principalmente por microorganismos del suelo que somos capaces de detectar a concentraciones extraordinariamente bajas.

Pero aquel día yo no estaba pensando en geosmina. Estaba pensando:

¿Qué pasó acá?

Había cambiado nuestra experiencia completa del lugar. Después del ruido de la tormenta llegó un silencio diferente. El aire estaba frío y todo parecía recién lavado.

Las maderas oscuras, la humedad, la tierra y las notas verdes del bosque se habían reorganizado en una sensación que, para mí, tenía tres palabras muy concretas: frescura, tranquilidad y seguridad.

Miré a mi amigo y le pregunté si estaba sintiendo algo parecido. Me dijo que sí. Eso fue suficiente para activar nuevamente mi cabeza de formulador.

Empecé a observar, a buscar nombres, a fotografiar especies y a guardar referencias de aquello que podía identificar. Quería saber qué árboles nos rodeaban y qué podía explicar ese perfil aromático que había aparecido después de la lluvia.

También quería entender algo más: por qué ese lugar nos estaba haciendo sentir así.

Copas de los árboles de Isla Victoria
Copas de los árboles — Isla Victoria, Patagonia.

La investigación comenzó en Buenos Aires

Cuando regresé, empecé a leer. Así llegué a un campo de investigación que hasta entonces no había formado parte central del desarrollo de Fresh Forest Mist: el shinrin-yoku, expresión japonesa habitualmente traducida como «baño de bosque».

El término describe la experiencia de pasar tiempo en un entorno forestal de manera deliberada e inmersiva. Caminar, permanecer, prestar atención. Recibir, al mismo tiempo, información visual, sonora, térmica y olfativa.

La literatura científica sobre estas experiencias ha crecido. Revisiones sistemáticas y metaanálisis han encontrado, en promedio, mejoras en variables psicológicas relacionadas con el estrés, la ansiedad y el estado de ánimo.

Algunos trabajos también describen cambios en la presión arterial y el cortisol. Sin embargo, los estudios son heterogéneos y los resultados fisiológicos no son uniformes.

Aquella sensación de Isla Victoria empezaba a encontrar un contexto científico.

Eso no significaba que un árbol determinado estuviera produciendo «calma». La explicación era bastante más compleja.

Lo que un bosque libera al aire
Suelo forestal — Isla Victoria, Patagonia.

Lo que un bosque libera al aire

Los árboles no son químicamente silenciosos.

Liberan al ambiente numerosos compuestos orgánicos volátiles biogénicos, conocidos como BVOCs por sus siglas en inglés. Entre ellos aparecen terpenos como el α-pineno, el β-pineno, el limoneno y el camfeno.

Su presencia y concentración dependen de la especie vegetal, la temperatura, la humedad, la estación y las condiciones del bosque.

Para las plantas, estos compuestos cumplen distintas funciones ecológicas: intervienen en la comunicación química, en la respuesta al estrés y en sus relaciones con insectos, microorganismos y otros organismos. En la literatura sobre baños de bosque, algunas de estas sustancias aparecen también bajo el término «fitoncidas».

Ahí encontré una conexión con mi trabajo.

Diversas investigaciones han estudiado si la inhalación de estos compuestos puede contribuir a algunos de los efectos observados durante la exposición forestal. Existen mecanismos experimentales plausibles y señales interesantes, pero la evidencia actual no permite atribuir el efecto completo del bosque exclusivamente a sus terpenos.

Un bosque es una experiencia multisensorial. Cambian la luz, el sonido, la temperatura, la humedad y la composición química del aire. Nuestro sistema nervioso recibe todas esas señales simultáneamente.

Al leer sobre esto, volvía a pensar en aquella tarde.

Entonces entendí que tenía que cambiar la fórmula

Fresh Forest Mist estaba técnicamente definida antes del viaje, pero después de Isla Victoria dejó de ser suficiente para mí.

La primera formulación describía un bosque, yo quería que la nueva formulación describiera ese momento del bosque.

Quería conservar la arquitectura de aquella experiencia, sin reproducir literalmente el olor de Isla Victoria ni convertirlo en una imitación botánica.

La composición empezó a ordenarse en tres momentos.

Tocá el nombre de cada fase para descubrir su carácter.

Notas verdes y frescas
Notas verdes y frescas

La frescura del comienzo. Un verde limpio, casi frío, que evoca el aire del bosque después de la lluvia.

Coníferas y hierbas aromáticas
Coníferas y hierbas aromáticas

El carácter balsámico de las resinas y las hierbas aromáticas: el momento en que aparece el carácter del bosque.

Maderas suaves
Maderas suaves

Las maderas limpias que sostienen la composición. Un cierre suave que completa el recorrido aromático.

La investigación también cambió mi manera de observar las materias primas. Los pinenos y el limoneno, presentes en las emisiones de distintos entornos vegetales, adquirieron otro significado para mí. Además de ayudarme a construir una salida fresca o resinosa, formaban parte de aquel lenguaje químico del bosque que estaba empezando a estudiar.

Eso modificó la intención de la fórmula.

Había, sin embargo, un límite que quería mantener claro: Fresh Forest Mist no pretende reproducir los efectos fisiológicos de caminar por un bosque. Una fragancia no reemplaza la complejidad biológica y sensorial de estar allí, ni sería científicamente correcto atribuirle los resultados encontrados en los estudios de baños de bosque.

Lo que sí podíamos hacer era aprender de esa experiencia: observar sus características aromáticas, estudiar las moléculas y trabajar con ellas para construir una composición inspirada en lo que habíamos sentido.

Ese es, para mí, uno de los significados de diseñar con intención biológica.

Fresh Forest Mist
Conífera, Patagonia.

Fresh Forest Mist

Cuando huelo la fórmula actual, todavía puedo reconstruir aquella caminata.

Reconozco la frescura del comienzo, el carácter balsámico de las resinas y las maderas limpias que sostienen la composición. Cada parte me devuelve algo de ese momento.

Es mi interpretación de lo que ocurrió después de la tormenta: el frío en la ropa mojada, la tierra húmeda, las cortezas oscuras por el agua y las ramas todavía moviéndose. El aire limpio. El silencio que quedó cuando el viento terminó.

Y aquella extraña sensación de que, después de unos minutos de caos, el bosque había vuelto a acomodar todo.

Fresh Forest Mist nació antes de ese viaje, pero en Isla Victoria encontró la razón por la que debía existir.

A veces una fórmula comienza en un laboratorio. Después aparece una experiencia que obliga a volver sobre ella: investigar, corregir, poner, quitar y entender mejor qué estábamos intentando construir desde el principio.

Aquello que parecía habernos arruinado el paseo terminó cambiando por completo una fragancia.

Quizás por eso sigo pensando en aquella frase cada vez que recuerdo la tormenta.

Mi mamá tenía razón.

Después de todo, la lluvia terminó siendo una bendición.

Lago Nahuel Huapi después de la tormenta
Después de la tormenta — Lago Nahuel Huapi, Patagonia.

Referencias científicas

Antonelli M, et al. Effects of forest bathing (shinrin-yoku) on levels of cortisol as a stress biomarker: a systematic review and meta-analysis. International Journal of Biometeorology. PMID: 31001682.

Wen Y, et al. The effects of forest bathing on psychological well-being: A systematic review and meta-analysis. International Journal of Mental Health Nursing. 2023. PMID: 36864583.

Zhang Y, et al. The Effects of Forest Therapy on the Blood Pressure and Salivary Cortisol Levels of Urban Residents: A Meta-Analysis. International Journal of Environmental Research and Public Health. PMID: 36612777.

Antonelli M, et al. Forest Volatile Organic Compounds and Their Effects on Human Health: A State-of-the-Art Review. International Journal of Environmental Research and Public Health. 2020. PMID: 32906736.

Zaroubi L, et al. The Ubiquitous Soil Terpene Geosmin Acts as a Warning Chemical. Applied and Environmental Microbiology. 2022. PMID: 35323022.

Forest therapy for psychological stress and emotional disorders: a systematic review and meta-analysis. 2026. PMID: 41998562.

El desarrollo de la fragancia
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